Una madre agradecida

Para una mamá, es maravilloso poder consentir a su familia con deliciosas comidas, ver las sonrisas deleitándose con los platillos guisados con amor, es lo más bonito que una madre puede recibir… pero esto a veces se convierte en un desafío… al querer comprar para consentirlos y cocinar puede ser aterrador, no saber cómo cubrir los gastos de algo tan esencial. Lo que podría ser una experiencia maravillosa se convierte en una pesadilla…

Es un gran dolor, es mucha tristeza vivir una situación en la que quisieras comprar tan solo comida… ¡no hablo de lujos, sino de comida!

No poder preparar algo delicioso para Shabat, o simplemente no saber qué haré de comer mañana, no saber qué les mandaré de lunch… es un dolor que solo el que lo vive lo puede saber.
Este sentimiento me acompañó una y otra vez, hasta que Bore Olam trajo la Yeshúa que cambió mi vida, la de mis hijos y de mi esposo.

Grandes personas, que más bien yo diría ángeles, abrieron Le Mazon.
Una organización maravillosa, que además de alimentar el cuerpo, alimenta el alma de alegría y tranquilidad…

Qué agradecida me siento que, BH, no falte comida en la casa, puedo comprar y consentir a mi familia con amor. Qué tranquilidad me da saber que puedo ir a comprar eso que mis hijos tanto esperan.
No sé quién está atrás de esto, pero sí sé que son personas con grandes corazones, socios de Hashem para ayudar. Seguramente ni saben a quién le ayudan, pero pueden estar seguros de que su ayuda es mucho más de lo que se imaginan. Con esto han hecho mamás felices y tranquilas, han traído shalom bait a los hogares y sinfín de sonrisas a tantos niños. Que Hashem les recompense con puras alegrías y los siga llenando de abundancia, y sepan que Hashem los escogió a ustedes para esta gran mitzvá, porque seguro son gente especial.

Sin conocerlos puedo decirles: los quiero mucho.

Una madre agradecida